Cada vez es más habitual empezar terapia sin pisar una consulta. Para muchas personas la pregunta ya no es "¿funciona la terapia online?" sino "¿cómo es realmente el proceso?". Este artículo responde a ambas.

¿Es la terapia online tan eficaz como la presencial?

La investigación acumulada en las últimas dos décadas es consistente en un punto: para la mayoría de motivos de consulta en adultos —ansiedad, estrés, estado de ánimo bajo, dificultades de pareja— la terapia por videollamada obtiene resultados equivalentes a la terapia presencial (Barak et al., 2008; Carlbring et al., 2018). Esto no significa que sea idéntica en todos los aspectos, sino que las diferencias en resultado clínico entre ambos formatos son, en la mayoría de estudios, pequeñas o inexistentes.

Lo que sí cambia es el acceso: la terapia online elimina desplazamientos, permite mantener la continuidad si viajas o te mudas, y amplía las franjas horarias disponibles. Para personas en zonas con poca oferta de psicólogos colegiados —o con dificultades de movilidad— suele ser, en la práctica, la única opción realista.

Cuándo conviene matizar: en cuadros clínicos graves (riesgo autolítico activo, crisis agudas, ciertos trastornos graves de la conducta alimentaria) la evidencia recomienda valorar recursos presenciales u hospitalarios especializados. La terapia online no sustituye a un servicio de urgencias.

Cómo es el proceso, paso a paso

1. Primera llamada gratuita (15–20 minutos)

Antes de comprometerte a nada, hablamos por teléfono o videollamada. El objetivo es sencillo: que me cuentes, a grandes rasgos, qué te trae a terapia, y que yo pueda explicarte cómo trabajo y resolver dudas. No hay compromiso ni coste.

2. Consentimiento informado y primera sesión

Si decides seguir adelante, firmas un documento de consentimiento informado y protección de datos (conforme al RGPD y la LOPDGDD) antes de la primera sesión propiamente clínica. En esa sesión exploramos con más detalle tu situación, tu historia y qué esperas conseguir, y esbozamos juntos un plan de trabajo.

3. Sesiones semanales de 55 minutos

A partir de ahí, sesiones semanales por videollamada. La periodicidad semanal no es arbitraria: la investigación sobre dosis-respuesta en psicoterapia sugiere que la regularidad favorece el progreso, especialmente en las primeras fases (Barak et al., 2008). Revisamos avances, ajustamos el enfoque y, si procede, incorporamos materiales o ejercicios para practicar entre sesiones.

Qué necesitas, técnicamente

Poco: conexión a internet razonablemente estable, un dispositivo con cámara y un espacio privado donde puedas hablar sin interrupciones durante 55 minutos. Utilizamos Google Meet u otra plataforma equivalente; no hace falta instalar nada complejo.

Preguntas que suelen surgir

¿Se pierde algo respecto a estar en la misma sala? Se pierden matices de comunicación no verbal muy sutiles, pero la investigación no encuentra que esto afecte de forma relevante al resultado terapéutico en la mayoría de casos (Carlbring et al., 2018). La calidad del vínculo terapéutico —que es uno de los mejores predictores de mejora, independientemente del formato— se construye igualmente por videollamada.

¿Cuántas sesiones necesitaré? Depende de la persona y del motivo de consulta. Tras la primera sesión suelo poder dar una estimación orientativa, que revisamos sobre la marcha.

¿Quieres probar cómo funciona?

La primera llamada es gratuita, de 15–20 minutos y sin ningún compromiso.

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Referencias

  1. Barak, A., Hen, L., Boniel-Nissim, M., & Shapira, N. (2008). A comprehensive review and a meta-analysis of the effectiveness of internet-based psychotherapeutic interventions. Journal of Technology in Human Services, 26(2-4), 109–160.
  2. Carlbring, P., Andersson, G., Cuijpers, P., Riper, H., & Hedman-Lagerlöf, E. (2018). Internet-based vs. face-to-face cognitive behavior therapy for psychiatric and somatic disorders: an updated systematic review and meta-analysis. Cognitive Behaviour Therapy, 47(1), 1–18.

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración clínica individualizada. Si estás en crisis o riesgo, contacta con el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o acude a urgencias.